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P. Alberto Morales Reyes

Formación de Rectores y Formadores Xaverianos de México

En el marco de la celebración por los 75 años de servicio misionero en México, los misioneros xaverianos dedicados al servicio de la formación y los rectores de las comunidades hemos tenido un taller de dos días sobre el tema del Liderazgo y construcción de comunidad. Para esta reflexión nos acompañó el padre Antonio Kuri Breña Romero de Terreros, misionero del Espíritu Santo. Esta actividad tuvo lugar en la comunidad xaveriana de San Juan del Río, Qro., del 7 al 8 de octubre de 2026.

Dicha formación tuvo como objetivo analizar el ejercicio de autoridad en cuanto percepción, es decir, cómo me veo, cómo me ven mis superiores y cómo me ve la gente. De ahí surgen ciertas expectativas, que muchas veces son idealistas y que por lo tanto caen por sí solas debido a que son irrealizables o simplemente ante la realidad no corresponden a lo esperado.

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Al quiebre de las expectativas viene la búsqueda de soluciones, pero esto pasa por un momento de crisis en las que se suele echar la culpa, de manera general a la congregación, a los cambios sociales, a los problemas de la iglesia, etc. Pero también se puede buscar un chivo expiatorio, es decir echarle la culpa a un individuo, al superior en turno, etc. Sin embargo, existe una solución más eficaz cuando los problemas se enfrentan entre todos, no se generaliza ni se individualiza, más bien todos asumimos nuestras responsabilidades.

De ahí que un líder, para nuestro caso llamémoslo formador, rector, superior provincial, debe generar Confianza. Esto se aplica delegando responsabilidades, no es uno sólo quien decide o impone las cosas a realizar, ni tampoco es uno sólo quien tiene que resolver los problemas. En otras palabras, esto significa vivir en sinodalidad, donde todos participan, todos son escuchados, todos son tomados en cuenta.

Liderazgo 3

En teoría esto suena muy bonito, sin embargo, somos conscientes de que muchas veces la realidad se impone, pues esto implica que todos debemos cambiar, debemos empezar de nuevo, y hay quienes ya no están dispuestos al cambio porque ya están viejos, porque ya dieron lo que tenían que dar, etc.

Puede sonar difícil, pero Dios puede cambiar el rumbo de cada uno y aquí es donde está nuestra esperanza, pues querer es poder.

Al celebrar 75 años de presencia xaveriana en México hemos visto muchos cambios, hemos crecido y madurado para servir mejor a la misión de la Iglesia en México y en el mundo.

Agradecemos a Dios y a la virgen de Guadalupe que siempre nos han acompañado en nuestro caminar y a tantas personas que nos han ayudado a realizar el sueño de san Guido María Conforiti de Hacer del Mundo Una Sólo Familia.

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