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P. Umberto Mauro Marsich

P. Pablo Zurlo: Descanse en Paz

Padre Paolo Zurlo nació en Italia el 28/10/1932 y a temprana edad sintió el llamado de Dios para ser sacerdote misionero. Ingresó, en efecto, en la escuela xaveriana de Vicenza (Italia), donde frecuentó la escuela secundaria. Posteriormente, en el pueblo de Zelarino, cercano a Venecia, finalizó la escuela de preparatoria. Hizo su primera profesión religiosa, después del año de noviciado, el 12 octubre de 1951 y la profesión perpetua en el año 1954, ingresando, definitivamente, en las filas de los misioneros xaverianos. Fue ordenado sacerdote el 09 de noviembre de 1958 en la hermosa ciudad de Parma.

Con el dinamismo y la determinación, que lo habrían caracterizado siempre, ejerció sus primeros años sacerdotales como ‘animador misionero’ y ‘difusor de las publicaciones xaverianas’, principalmente, en España. Sin embargo, el Señor le había ya preparado otro destino en tierra mexicana. En México, prácticamente, exceptuado unos años de provincial de los misioneros xaverianos de España, vivió y realizó, exitosamente, su vocación y misión misionera.

Dotado de carisma y de capacidades realizadoras, en México, su segunda querida patria, el Señor y los hermanos lo eligieron para el gobierno de la incipiente provincia xaveriana. Además, fundó y, con la ayuda de los padres xaverianos, que llegaban, en aquel entonces, de España e Italia, construyó casas de formación en varias partes de la república.

En la comunidad religiosa xaveriana de San Juan del Río, transcurrió su larga y última etapa de vida, afrontando, también, el impacto de una enfermedad que, en sus últimos años, le impidió desarrollarse activamente. ha sido querido y recordado, con agradecimiento, en varias comunidades periféricas de San Juan del Río: la ciudad donde se entregó, incansablemente, para recaudar fondos económicos y ayuda profesional en vista de dotar de capillas hermosas a las parroquias correspondientes. In primis: el gran y hermoso templo de san José Obrero, al oriente de la ciudad, que queda también como testimonio de su gran visión de futuro.

P. pablo construyó, en efecto, el hermoso templo de ‘la Divina Misericordia del Señor’ para las rancherías, cercanas al pueblito de Palmillas (Qro). solamente hace algunos meses, por indisposición y por el cansancio de la edad, cedió la asistencia espiritual de los mismos templos donde, por cierto, los habitantes lo recuerdan con aprecio y afecto.

Ha ejercido, con mucho carisma y fe en la providencia, también el servicio de la autoridad en la nueva Delegación de México y, sucesivamente, provincia xaveriana. hombre humilde y fiel a la misión, que la voluntad de Dios le iba pidiendo, alcanzó la edad de 88 años, hace unos pocos días, festejándolo con un velo de tristeza, en nuestra comunidad de San Juan del Río. Presentía, de hecho, que el último llamado del señor era ya próximo. Recibió, en efecto, el don de la liberación de sus sufrimientos y el premio de la vida eterna el día de 18/11/2020, en la ciudad de Guadalajara, Jal.

Que en paz descanse y goce de la visión de ese Dios, que tanto amó y en el cual siempre creyó profundamente. Los templos, que logró edificar permanecerán como testimonios visibles de su total dedicación sacerdotal y preocupación, también, para acoger y formar a sus fieles frecuentadores, felices por los templos que los une en comunidad y que testimonian la fe inquebrantable del ‘constructor’: el querido padre Pablo. Que descanse, después de tanto trabajo, en la paz y en la gloria de su divino Señor de la Misericordia.

Gracias, padre Pablo, por haber estado con nosotros y habernos dado testimonio de fe y de laboriosidad en favor de la salvación de todos aquellos para quienes te entregaste con generosidad y que nunca podrán olvidarte.                                                              

Que descanse en la paz del señor y reciba el premio de los justos. Así sea. 

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