Soy Zeferino Hernández Martínez, tengo 22 años de edad, nací en la comunidad de Apetlaco y orgullosamente nativo de la cultura náhuatl. Soy un misionero xaveriano.
Desde muy temprana edad me integré a un grupo laico misionero, gracias a ello pude crecer humanamente, espiritualmente y vocacionalmente.
Dios me dio una familia muy numerosa, soy el quinto de 7 hijos.
Todo nativo náhuatl por tradición es terminar la secundaria, trabajar y tener familia, por lo que en mi familia fui el rebelde por querer tener una carrera y ser misionero. Gracias a Dios terminé la carrera en mercadotecnia y fui misionero laico.

En las comunidades indígenas, no son muy conocidos los héroes como Superman, Batman o la mujer maravilla. Uno de los primeros héroes para mí fue un misionero, por lo que soñaba en algún día ser un gran misionero. ¡vaya! sorpresa, a los 11 años de edad tuve mi primera experiencia de misión fuera de casa. Y mi experiencia de misión fue como los dos discípulos, fueron, vieron y se quedaron con él.

Dice la palabra de Dios que el que encuentra un amigo encuentra un tesoro, y para mí no solo fue un tesoro si no una familia ya que fue por medio de un amigo como yo conocí a xaverianos, mi nueva familia. Terminado mi carrera y con ello la relación de noviazgo que tenía, ingrese en 2015 con los misioneros xaverianos

Hay dos cosas que me gusta de la familia Xaveriana: una, es que te acepta tal cual eres, reforzando tus dones para el servicio del reino de Dios. Y la segunda es la pasión con la que se vive la vida misionera.

Uno de mis grandes deseos como misionero joven es que todo el mundo experimente el amor y la misericordia de Jesucristo, en especial en los jóvenes. Haciendo vivo el ideal de san Guido María Conforti: “hacer del mundo una sola familia”
Actualmente Estoy en la etapa de la filosofía, cursando el tercer semestre en Guadalajara jalisco.

Cuando pensaba en donde me gustaría ir a misión, lo primero que se me vino en la mente no fue un país, si no la palabra “danza” e inmediatamente lo vincule con áfrica. “quiero evangelizar danzando”

Antes de ser religioso soy persona, antes de ser misionero soy joven, por lo que te invito a ti jóven a experimentar una aventura de amor con Jesucristo y no hay aventura más grande y autentico que en la vida misionera, tomando como ejemplo la joven que un día dijo “he aquí la esclava del señor”.




