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P. Antonio Flores Osuna

Pascua desde Fnideq, Marruecos

Muy estimados todos, reciban mis deseos y bendiciones en ocasión de la Pascua 2022.

Seguramente, como en muchas partes del mundo, dejando atrás los largos tiempos, angustias y sufrimientos causados por la pandemia, estamos ahora llenos de preocupación por la paz en el mundo, orando sobre todo por la paz en Ucrania. ¡Cuánta fatiga probamos hoy para ser más humanos, sensibles a las enseñanzas de la historia! Tiene razón el Papa Francisco cuando en su oración de consagración a Rusia y Ucrania a la Santísima Virgen, dice: “Hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes.

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Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo.

Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común.

Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas.

Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos”.

Y, luego, nos invita a implorar con vergüenza: “Perdónanos, Señor”.

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Las palabras del Papa son toda una toma de conciencia de situaciones que nos afectan a todos, pues, de una u otra manera estamos interconectados con cuanto aflige hoy a la humanidad de la que somos parte. Sopesar todo esto al cierre de la cuaresma, nos hace sentirnos muy identificados con el “ecce homo” del relato de la Pasión del Señor. También en la historia de estos días, podemos decir: ¡he ahí al hombre en su crudeza más real y viva…! Ante este cuadro que nos sirve de espejo a todos, sentimos la necesidad de que Dios Padre escuche el grito de los pueblos, nuestro grito, y que en la Pascua de su Hijo nos libere de todos los males y nos conceda la paz en nuestros días.

En medio de esta historia, los Xaverianos en Marruecos, seguimos nuestro camino misionero en tierras que están tratando de cicatrizar heridas provocadas por el cierre de las fronteras por más de dos años. Se oyen voces muy esperanzadoras. Y en cuanto a nosotros, seguimos dando pasos en la necesaria adaptación (encarnación) a la cultura, costumbres, lenguaje, tradiciones… y esto continuará a ser una atención permanente en nuestro estilo de hacer misión.

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En días pasados hemos celebrado y agradecido a Dios la llegada de un nuevo Administrador Apostólico que podrá estar al ciento por ciento al servicio de la arquidiócesis de Tánger, a la que pertenecemos. Se llama Emilio Rocha y es un franciscano. Ya nos visitó y comió con nosotros. Presentarnos ante él, nos ha ayudado a hacer un primer balance del año pastoral en curso y vemos con sorpresa que hemos abierto varios frentes que nos van dando pistas sobre lo que pueden ser las constantes de la misión en estas tierras.

De hecho, constatamos que durante estos primeros 10 meses en Fnideq, hemos dado pasos en el aprendizaje de la lengua (nunca acabado) y en la inmersión cultural que esto requiere, se han dado encuentros y contactos en términos de diálogo interreligioso, ofrecemos una mínima atención pastoral a la minoría cristiana de la zona (de 4 a 7 personas), hemos iniciado el acercamiento e interacción con una asociación de Fnideq que tiene objetivos de servicio social, continuamos ofreciendo los talleres de capacitación a un colectivo de 100 chicas, jóvenes en su mayoría… Todos, sin embargo, son pasos iniciales, contactos preliminares y encuentros de primer conocimiento, involucramiento elemental… todas realidades nacientes, muy valiosas e inspiradoras…

En estos días, todos se preparan para iniciar el mes más sagrado de los musulmanes, el Ramadán. Son días de ayuno severo y de anhelos de mayor profundidad y autenticidad en su fe.

Desde estas realidades de vida misionera, y con la estima de siempre, reciban mi saludo cordial lleno de deseos y bendiciones de una Feliz Pascua 2022.

Juan Antonio Flores Osuna, sx.