San Pablo nos recuerda que “por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva” (Rom 6, 4).
Justamente por ello debemos sentirnos renovados, renacidos porque Dios nos da otra oportunidad, el pecado nos lleva a la muerte, pero la misericordia de Dios nos otorga la resurrección.
Demos gracias a Dios por este gran don, pidámosle que avive en nosotros nuestro entusiasmo para vivir de acuerdo con su voluntad, nos conceda la alegría de anunciar su Evangelio a toda la humanidad.
Que estas fiestas de Pascua nos ayuden a seguir creciendo en la fe en Jesucristo, que sirvamos a Dios en nuestros prójimos para que juntos lleguemos al conocimiento de la Verdad y así seamos siempre libres y vivamos como verdaderos hijos e hijas de Dios.
Felices Pascuas a todos.