1531, del 9 al 12 de diciembre, aparece la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac. En ese entonces, 10 años después de la derrota del pueblo Azteca, la población vivía desanimada, sin esperanza al ver sólo muerte a su alrededor, sólo quedaba un glorioso pasado. En ese contexto aparece la madre de Dios de una manera excepcional, “con ninguna nación obró así” dijo el Papa Benedicto XIV al reconocer las apariciones Guadalupanas.
Ella vino para consolar al pueblo abatido, a llenarlo de esperanza y a hacer realidad sus anhelos, el Verdadero Dios por quien se vive estaba con ellos, no los había abandonado y ella era la presencia del amor divino “amo niizto nican na catli nimonana” (no estoy yo aquí que soy tu madre), palabras que llegaron a lo más profundo del corazón de la gente. Y empezó una nueva historia en lo que hoy es México.
Desde entonces a la virgen de Guadalupe se le ha confiado todo, le ha sido consagrado esta tierra. En la lucha por la independencia de nuestro país su imagen sagrada fue el Estandarte. Durante la persecución cristera se saludaba diciendo: “Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe”. El himno a Cristo Rey dice: “reine Jesús por siempre, reine su corazón en nuestra patria, nuestro suelo que es de María la nación”.
Hay dos cantos dedicados a la virgen de Guadalupe que todos los mexicanos católicos conocemos o deberíamos conocer: La Guadalupana, en la cual se dice que “desde entonces para el mexicano ser guadalupano es algo esencial”, nos llena de orgullo tener a la Virgen de Guadalupe como nuestra madre e intercesora. Este canto se dice que fue compuesto por un sacerdote jesuita llamado Saturnino Junquera, pero al parecer tenía una música muy tradicional de la Iglesia Católica. Fue en los años de 1950 cuando dos grandes compositores le hicieron unos arreglos para convertirlo en un canto más popular, ellos eran Manuel Esperón y Ernesto Cortázar, y es la versión que actualmente se canta por todas partes.
El otro canto es la de Mi Virgen Ranchera (¿1945?) del gran compositor Chucho Monge, autor de México lindo y querido. Este michoacano le compuso a la virgen de Guadalupe una de las más bellas canciones que al escucharla nos hace sentir mexicanos y guadalupanos, fue grabado con el acompañamiento del mariachi Vargas de Tecalitlán. Parte de su letra dice: “yo quiero decirte lo que tú ya sabes, que México te ama, que nunca está triste porque de nombrarte el alma se inflama. Mi virgen ranchera, mi virgen morena eres nuestra reina, México es mi tierra y tú su bandera. Que viva la reina de los mexicanos la que con sus manos sembró rosas bellas y puso en el cielo millares de estrellas”.
Ya es tradición también que las televisoras mexicanas transmitan las mañanitas a la Virgen de Guadalupe en la noche del 11 de diciembre en señal del amor que se le tiene a la Morenita del Tepeyac. Somos el único país en donde los artistas le dedican un momento a la Guadalupana, ciertamente ellos son católicos, entre ellos podemos mencionar a Lola Beltrán, María Victoria, Lucero, el Buki, Emanuel y un largo etcétera.
Agradezcamos a Dios que nos deja celebrar este 12 de diciembre de 2025, vivamos este momento con fe, más que con puro sentimiento y pidamos a la virgen su intercesión para que nuestras familias vivan en paz, que nuestro país tenga prosperidad y que nuestro mundo abra su corazón a Dios.
¡Viva la Virgen de Guadalupe!




