Muy estimados todos:
Escribo en un día en el que amanecimos a 0o y el día está muy frío... espero que mis palabras no lo reflejen mucho... aunque una Navidad sin frío, como que no se disfruta...
Hoy, después de muchos años de camino, me encuentro en una pequeña población en la Provincia española de Murcia que se llama Llano de Molina: una “pedanía de huerta” dicen por acá. Se cultivan muchas frutas (sobre todo cítricos) y algunas verduras en huertos familiares... El ambiente es semirural y muy tranquilo. Los primeros días de mi llegada hace un mes y medio, al salir a las calles en torno a la casa donde vivimos los dos xaverianos que atendemos a esta comunidad, sentía que me encontraba como en una cartuja: todo muy silencioso y sin gente por las calles... sólo por las tardes se oye un poco de algarabía: son los niños que sus padres traen al parquecito vecino. Bonito que en un ambiente como de cartuja, la alegría venga de los niños. En la misa de los domingos, los niños son un grupo especial de unos veinte y participan mucho en la celebración.
Les decía que somos dos xaverianos, Ángel de la Victoria y yo. Él con su historia vivida en África (Camerún y Chad) y yo con la mía de Bangladesh, México, Roma y Marruecos. Él es mucho mas joven que yo, y es el párroco de la Purísima de el Llano de Molina. Va por los cuatro años en este lugar y, después de un tiempo de estar solo, me envían a mí a servir junto con él a las gentes de estas fructuosas tierras. Ángel conoce casi a todos los cristianos y ellos lo conocen muy bien a él. Ahora ven que tienen que atender y cuidar a dos y como que no se asustan, al contrario, son muy generosos, nos comparten de todo: los frutos de sus huertos, comida, panecillos y dulces típicos de producción casera... en nuestra casa siempre hay algo para compartir.
A mi llegada, me han recibido las miradas curiosas de siempre... pero luego se abrieron los corazones buenos y hospitalarios de los cercanos a la parroquia y, poco a poco, de otros más que se enteraron de que ya hay en el Llano “dos párrocos”, como dicen ellos. Como que me han degradado un poco, pues, en Marruecos me llamaban “Papa”. Ni modo.
Era la solemnidad de Todos los Santos cuando Ángel me presentó, y entonces proclamé el Evangelio de la Bienaventuranzas, lo que fue muy significativo para mí: el primer Evangelio que yo anunciaba a estas nuevas gentes que encuentro en mi camino misionero, eran precisamente las palabras mas reveladoras del mensaje de Jesús. Muchas señales como ésta han acompañado mi preparación, llegada y primeros pasos en estas tierras. Estoy muy contento y agradecido a Dios por ello, no obstante los retos de una nueva adaptación y del aprendizaje de la pastoral parroquial.
Y de última hora nos llega la noticia de que la Parroquia ha recibido, a nivel de Parroquias, el primer lugar en el concurso de Nacimientos. En una superficie de cincuenta metros cuadrados, la parroquia ha presentado diversas escenas de los eventos que acompañan el nacimiento de Jesús entre nosotros. Toda una obra de arte en la que han participado muchos con verdadera sensibilidad artística.
Como ven, los días fríos de Navidad tienen, también, su fuerza de gracia divina que sostiene e ilumina nuestros pasos. Realmente entre nosotros está el Emmanuel que cumple sus promesas de acompañar nuestros días hasta el fin de los tiempos. Ánimo, descubramos el paso luminoso y providente de Dios en nuestras vidas. Su estrella nos guíe hasta que sea por todos conocido y amada nuestro Señor Jesucristo.
¡FELIZ NAVIDAD Y MUY PRÓSPERO AÑO NUEVO!
Juan Antonio Flores Osuna
Pueden seguir al padre Toño en la página de Facebook:@Parroquia de la Purísima Llano de Molina




