Del 26 al 29 de enero, la diócesis de San Luis Potosí, recibió a miles de niños y adolescentes de todo el país para celebrar una gran fiesta de reflexión, convivencia y oración con la celebración del XVII CONIAM.
El majestuoso centro histórico de esta urbe es un legado de la relevancia –que ya desde la época colonial– ha tenido esta ciudad, fundada en 1592, después del descubrimiento de yacimientos de plata en sus cercanías. Su posición geográfica la convirtió en un lugar estratégico, ya que se encontraba de camino entre Zacatecas y otros territorios del norte.
Actualmente esta metrópoli –donde residen más de un millón de habitantes– sigue vibrando con un pujante dinamismo y capacidad de emprendimiento. Hasta esta ciudad de gente alegre y generosa llegaron los entusiastas grupos de congresistas con sus porras, cantos, sonrisas y con una calidez desbordante, creando un ambiente de amistad y grata convivencia.
Saludo del Nuncio Apostólico
Desde la misa de inauguración, don Franco Coppola actual representante del papa Francisco en nuestro país, animaba a mantener una actitud de apertura hacia un mundo que nos habla y necesita nuestro aporte misionero. En su homilía, compartió tres inolvidables detalles de su experiencia en la República Centro Africana:
- Los niños sonriendo siempre, con un corazón optimista, a pesar de la pobreza y la guerra.
- La certeza de que Dios actúa siempre en medio de cualquier dificultad y de las más profundas tragedias. Él puede inspirar a personas que trabajen por su pueblo.
- La fe nos da un corazón dispuesto a servir a Dios, ser creyentes es dejar que su acción actúe en nosotros.
Un testimonio valido: San José Sánchez del Río
A la presencia entusiasta de los miles de niños y adolescentes se agregó la alegría de la reciente canonización de José Sánchez, un valiente y generoso adolescente que dio su vida como testigo de su fe en Cristo Jesús durante la época de la persecución religiosa en nuestra patria. La Iglesia universal lo reconoce como mártir y discípulo fiel, mientras que los obispos mexicanos lo han querido proponer como patrono de los niños y adolescentes de nuestro país. Joselito se hizo presente en el Congreso a través de una reliquia de su cuerpo, inspirándonos a mantener la alegría y fidelidad en nuestro servicio a la Vida.
Escuchar la experiencia de misioneros y misioneras
La presencia de laicos, sacerdotes y religiosos que han pasado periodos de su vida en países de misión fue un mensaje real de que el Señor Jesús sigue enviando mensajeros de su Evangelio a todas las naciones. Entre estos testimonios, la familia Xaveriana estuvo presente con el padre Solomon Bobson Kargbo, un joven sacerdote originario de Sierra Leona, que ahora comparte su vocación misionera en nuestro México, y la hermana Neusarina, misionera de María Xaveriana originaria de Brasil, que habló de su experiencia en África.
¡Vamos a ponerle ganas!
Al testimonio misionero de quienes han estado en primera fila del anuncio misionero, se unió el testimonio del adolescente misionero Manuel Alejandro Morales Montoya, originario del estado de Chiapas. Este joven, durante los últimos años ha experimentado una enfermedad que ha ido disminuyendo su energía física, limitando su autonomía y haciéndole experimentar la fragilidad de su salud.
Todos escuchamos con el corazón abierto su testimonio y su ánimo por vivir, por compartir, por ofrecerse en las manos de Dios. Y juntos con él hemos orado para ser instrumentos del amor de Dios en nuestros hogares y escuelas, con los amigos y con quien más nos necesita. Nos hemos unido a Mane que desde su silla de ruedas nos ha entusiasmado a gritar: “vamos a ponerle ganas”.
¡Él vive !
En el último día del Congreso, una marcha misionera expandió nuestra fiesta, compartiendo la alegría del Resucitado. Precisamente, el rostro de Cristo Resucitado estaba impreso en las banderas de cinco colores que llevaban algunos de los participantes, y que representaba a cada continente.
Esta es una alegría que debe ser compartida. Durante la Eucaristía de clausura don Jesús Carlos Cabrera Romero, arzobispo de San Luis Potosí nos invitaba a seguir poniendo por obra el Evangelio, recordando la vida de Jesús y de los santos misioneros que han realizado las obras de misericordia. Un signo muy hermoso ha sido el envío misionero de la familia Romero Mendoza, miembros el Instituto de Misioneros Seglares (www.imismx.org). Antonio, Mónica y sus tres hijos Obed, Raziel y Magdiel, fueron enviados a vivir la misión en San José del Amazonas, en Perú.
Vivir este congreso nos ayudó a recordar que la Misión es Fiesta, la Misión es Vida, la Misión es Salida.



