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P. Juan Antonio Flores

¡Gracias con amistad eterna!

Cómo han pasado los años… 50 años… y parece que fue ayer… cuando los Misioneros Xaverianos iniciaron su presencia en San Juan del Río, Qro.

Numerosas generaciones de Xaverianos y de aspirantes a la vida misionera han conocido la hospitalidad de la antigua y ahora tan progresista ciudad de San Juan del Río. Innumerables bienhechores han acompañado la vida y formación de muchos Xaverianos mexicanos que ahora se encuentran en cuatro continentes anunciando el Evangelio de Jesucristo.

Mil gracias a los bienhechores insignes de las familias históricas de San Juan del Río y a la Iglesia local que nos ha recibido magnánimamente. Gracias especiales al primero de todos los bienhechores, Don Joaquín Layseca, cuya generosidad fue la señal que iluminó y favoreció la resolución de establecer a los Misioneros Xaverianos en San Juan del Río. Desde este lugar se expandiría en todo México el encuentro del carisma de san Guido María Conforti con el alma mexicana.

Igualmente, quede patente en la historia de estos 50 años, nuestra gratitud sin límites a tantos amigos y bienhechores de la ciudad y de las comunidades circunvecinas que siempre han estado al pendiente de los Padres y de los seminaristas. No es casualidad que los Misioneros Xaverianos hayan llegado a esta ciudad que está en el corazón de la geografía de México: Xaverianos y Sanjuanenses han amistado entre si inmediatamente y han descubierto la común vocación de hacer llegar el Evangelio a todos los pueblos que aún no lo conocen.

50 años de presencia ininterrumpida han permitido que los Misioneros Xaverianos nos arraigáramos en las entrañas más vivas de la historia reciente de San Juan del Río, en su cultura y en sus tradiciones. Hemos compartido el camino preparando nuevos misioneros en el Seminario y promoviendo cultura y educación en las familias de San Juan y sus alrededores a través del Colegio Centro Unión. Nuestro servicio misionero ha tocado a muchas personas, familias, comunidades, que hemos atendido en nuestro apostolado; son varias las capillas y templos construidos con la participación viva y providente de muchos; valiosas las vocaciones xaverianas surgidas en la zona… Gracias por permitir que les sirvamos como misioneros, sacerdotes y amigos.

Por último, un reconocimiento lleno de gratitud a los Xaverianos que han dedicado mucho de su vida y entrega misionera a las obras xaverianas en San Juan del Río: Rectores, Ecónomos y Formadores del Seminario, Directores, Administradores y Maestros del CCU, responsables de la pastoral en las comunidades, colaboradores de la Iglesia local en la evangelización y en el ministerio sacerdotal. Un cordial agradecimiento a todos con el más vivo crédito a su vocación xaveriana.