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página 10Autor: P. Alvaro Aguado  

Nació en Sotto il Monte en 1881. Angelo Giuseppe Roncalli fue el tercero de once hijos que tuvieron Gian Battista Roncalli y Mariana Mazzola, campesinos pobres pero de profundas raíces católicas. A los once años deja su familia para ingresar en el seminario de Bérgamo. En 1901, Roncalli pasó al seminario mayor de San Apollinaire, pero, ese mismo año deja de estudiar para hacer el servicio militar; experiencia que le enseñó a convivir con hombres muy distintos a los que conocía y fue el punto de partida de algunos de sus pensamientos más profundos. Celebró su primera misa en la Basílica de San Pedro el 11 de agosto de 1904, al día siguiente de ser ordenado sacerdote.

Durante algunos años enseñó historia de la Iglesia, dio clases de Apologética y Patrística, escribió varios opúsculos y viajó por diversos países europeos, todo ello bajo la inspiración y la sombra protectora de Mons. Tedeschi, a quien siempre consideró un verdadero padre espiritual. En 1921 ayudó a reorganizar la Obra pontificia para la Propagación de la Fe, y en 1925 se trasladó a Bulgaria como representante del Papa. Entre los años 1933-1944 trabajó como delegado apostólico en Turquía, Grecia y como nuncio papal en Francia. En 1953 es nombrado Cardenal y Patriarca  de Venecia. A la muerte de Pío XII, el 28 de octubre de 1958 fue elegido Papa, a los 77 años.

Uno de sus mayores logros fue convocar el Concilio Vaticano II con el objetivo de llevar a cabo la renovación de la vida religiosa católica gracias a la modernización de la enseñanza, la disciplina y la organización de la Iglesia, así como alentar la unión entre los cristianos, extender el ecumenismo eclesiástico y posibilitar el acercamiento a otras religiones. También escribió ocho encíclicas, entre ellas Mater et magistra (1961), que enfatiza la dignidad individual como base de las instituciones sociales, y la más conocida Pacem in terris (1963) que es un llamado a todos las personas de buena voluntad, para luchar juntos por la paz en medio de un clima hostil generado por la Guerra Fría.

La apertura de Juan XXIII hacia otras confesiones se hizo patente con la creación en 1960 del Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en sus contactos con la Iglesia ortodoxa, con los líderes protestantes, con el Consejo Mundial de las Iglesias, y fomentando el diálogo con los judíos. Sus diarios, publicados con el título de Diario de un alma (1965) y Cartas a su familia (1969), expresan la profunda sencillez y humildad de su vida espiritual. Su tolerancia, optimismo y genial personalidad le granjearon el cariño de millones de personas dentro y fuera de la Iglesia, lo llamaban “el Papa bueno”, y al final de su pontificado ya era el Papa más querido de la época moderna. Murió el 30 de junio de 1963 en el Vaticano. El pasado 27 de abril del 2014 fue canonizado en la Basílica de san Pedro.