En estos tiempos estamos llamados a reflexionar sobre nuestra existencia y nuestro mundo. En este año los invitamos a pensar sobre el cuidado que debemos tener hacia nuestro planeta pues en el vivimos, de el nos alimentamos, por eso nuestros antepasados la llamaban la Madre Tierra.
Esta reflexión se inició en 1970, por iniciativa de Gaylord Nelson quien en ese tiempo era senador de los Estados Unidos. Es decir que desde hace más de 50 años ya se escuchaban voces que pedían más respeto para nuestro planeta tierra, sin embargo, no todos los seres humanos hemos sido conscientes de esta responsabilidad. Incluso hace ya más de cinco años, el Papa Francisco, en su encíclica Laudato Sii nos invitaba a cuidar de la Creación de Dios. Por lo tanto, hay que seguir esforzándonos para que todos seamos conscientes del cuidado que debemos tener en favor de nuestra Casa Común.
Son muchas las acciones que se promueven en todo el mundo, ojalá pudiéramos realizar esas acciones durante todo el año, por ejemplo, sembrar árboles, separar la basura, limpiar los mares y sus playas, consumir menos electricidad, cuidar el agua, captar el agua de lluvia, etc. También podemos hacer algo que quizás ni nos imaginamos que puede ayudar mucho a nuestro planeta y es ¡borrar nuestros viejos e-mails! Sí, así es, aunque usted no lo crea, esos viejos mensajes que escribimos o nos mandaron hace muchos años y que no hemos vuelto a leer, y ni volveremos a leerlos, están ocupando espacio en alguna computadora que se encuentra en alguna parte del mundo y que están gastando electricidad las 24 horas del día, 365 días al año, ¿para qué?, por si acaso los busquemos y aparezcan ante nuestros ojos en un par de clicks. Esto está consumiendo mucha energía inútilmente, está contribuyendo al calentamiento global. Por eso borrarlos significa ayudar a nuestro planeta. ¿Se imaginan si cada uno de nosotros hiciéramos eso hoy? ¡Cuánta energía ahorraríamos para el bien de la humanidad!
Pongamos pues nuestro granito de arena para contribuir al cuidado de nuestra Madre Tierra, para que sigamos disfrutando de sus paisajes, para que las selvas sigan dándonos ese oxígeno tan necesario para vivir. Recordemos que Dios no nos puso en este mundo para que lo destruyéramos, sino para que continuemos la Creación.
Que este 2024 sea un año para el bien de nuestra Casa Común, si ella está bien, nosotros estaremos mejor. Dios bendiga los esfuerzos de cada uno y que los buenos deseos no se queden sólo en deseos, sino que se realicen con la ayuda de Dios.



