Queridos hermanos y hermanas de la parroquia, en esta tarde tan hermosa me dirijo a ustedes, dándole las gracias primeramente a Dios, por tenernos en este lugar.
Es un honor para mí ser la portavoz de toda la parroquia de Santa Cruz.
Hoy, después de 50 años hay muchos sentimientos encontrados, por un lado la tristeza porque despedimos a unos seres humanos tan maravillosos como lo son los misioneros Xaverianos, reconocemos todo el esfuerzo, el trabajo que han realizado en las diferentes comunidades de nuestra parroquia de Santa Cruz. Recordamos con agrado a los pioneros de esta misión: al padre Aquiles y padre José Rosti, que Dios los ha llamado de regreso a su casa. Ellos y otros que de igual manera les reconocemos su entrega y su dedicación a nuestras comunidades, les agradecemos.
Los admiramos porque ustedes que han vivido en nuestro hermoso pueblo, muchos, dejaron su país, su cultura, su familia para llegar a otro mundo totalmente diferente a lo que no habían conocido. Aprendieron nuestro idioma, nuestra cultura, nuestras tradiciones, la comida, en fin. Hay que reconocer que sin ustedes muchos de nosotros no estuviéramos aquí en este momento.
A lo largo del tiempo, Dios pone en nuestro camino diversas personas que son difíciles de olvidar, porque han dejado una huella en nuestro corazón. Reconocemos el gran trabajo de los primeros misioneros Xaverianos que fundaron ésta misión, sufrieron mucho al construir todo lo que vemos ahora que pareciera fácil tenerlo. Padre Chuy y padre Rafael, sean los porta voces para llevarles nuestros agradecimientos, a todos los sacerdotes que Dios aun los conserva con vida y que vivieron con nosotros, sabemos que algunos que estuvieron aquí ya están en la casa de nuestro Señor, como mencioné al principio, algunos son de edad muy avanzada, otros están en otra misión, pero cada uno de ellos dejaron gran huella y como no apreciarlos si cada uno de ustedes han realizado muchas actividades a favor de nuestras comunidades indígenas, principalmente la evangelización, formación de catequistas, ministros, grupo de jóvenes y grupo familias, el dispensario, la venta de víveres y ropa a bajo costo. Gracias a los Xaverianos, Santa Cruz goza de muchos servicios, como la electricidad, agua potable, entre otros. Por éstas y muchas actividades más: gracias, muchas gracias. Agradecemos infinitamente cada minuto de su tiempo y la paciencia que tuvieron con nosotros, por sembrar sus conocimientos y valores los cuales permanecerán en nuestros corazones para siempre.
La experiencia vivida con ustedes nos hizo comprender el verdadero significado de la unión, la solidaridad, la alegría y la confianza.
No les decimos adiós, les damos las gracias porque ahora somos mejores personas que el día en que llegaron a nuestras comunidades indígenas.
Queridos padres Xaverianos, sepan que si algún día quieren venir a visitarnos, toda la parroquia de Santa Cruz estará esperándolas con los brazos abiertos y las puertas de sus casas abiertas. Que Dios bendiga su nuevo camino y que la Virgen María los acompañe y los proteja.
Aprovecho esta ocasión para darles la bienvenida los sacerdotes que nos guiarán en nuestro caminar espiritual: al padre Román de la Cruz Hernández, al padre Vicente Cortes Teresa y al padre Juan Carlos.
Estoy segura que toda la parroquia le pondremos toda la dedicación para caminar juntos en la evangelización.
Muchas gracias, Dios los bendiga.

