En aquella noche, los desdichados han adquirido a un hermano, los esclavos han adquirido a su libertador, los niños a su amigo, los eruditos a su maestro, los reyes a su modelo, la misma muerte adquirió a su vencedor. ¡Alégrense los pueblos en el Señor como cada mañana se alegra la tierra cuando surge el sol a liberarla de las tinieblas!
La Navidad es la gran aurora de nuestra liberación; Jesucristo que nace es el sol de justicia que surge en el mundo para alejar de él las sombras de muerte. Yo, pues, no sé repetirme otra palabra más que ésta: Gaudium magnum evangelizo vobis - les anuncio una gran alegría».
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