“¿Cómo te llamas? Fue la primera expresión en Náhuatl que escuche cuando llegué a la comunidad “Las Chacas”. El pasado día 17 de Junio, un grupo de seminaristas: Irvin Gutiérrez, Víctor Gaucín, Dagoberto Mendoza, Fernando Mendoza, Ignacio Torres, Erasto Torres y Roberto Vega, junto con el P. Rafael Mares, salimos de Salamanca Gto., rumbo a la parroquia de Santa Cruz, que se encuentra en el mero corazón de la huasteca hidalguense.
El trayecto dio comienzo temprano por la mañana; después de recorrer algunos cientos de kilómetros llegamos a Cadereyta, Qro. Ahí tomamos un desayuno y al mismo tiempo un descanso. Continuando nuestro viaje, llegamos a un pueblo llamado Jacala, Hgo. Allí nos detuvimos para la comida. Llegamos por la tarde a la parroquia donde nos recibieron los PP. Ángel Milán y Gerardo Olmos. Mientras cenábamos junto con los padres, pasamos un rato muy agradable.
Al día siguiente, antes del mediodía, el P. Gerardo nos acompañó a la primera comunidad donde estaríamos por 15 días; “Las Chacas”. Al llegar a la comunidad, algunas familias nos esperaban para darnos la bienvenida como es su costumbre y para llevarnos a comer a sus hogares.
Después del “Tacuaque”, es decir de la comida, nos instalamos en un salón que forma parte de la capilla y por la tarde junto con la comunidad se realizó la santa misa. Como la comunidad es grande, tuvimos que dividirnos en dos grupos para realizar el apostolado por la mañana y la catequesis por la tarde.
Normalmente nuestra jornada la repartíamos así; por la mañana después de realizar nuestras oraciones, alguna familia nos invitaba a desayunar un café con pan; antes del mediodía, como en eso de las 10:00 a.m. era el almuerzo; las famosas enchiladas típicas del lugar; posteriormente visitábamos algunas familias de la comunidad acompañados por las catequistas. En este tiempo, conocimos su forma de vida, sus costumbres, su idioma; recordando que ellos normalmente prefieren hablar en náhuatl, pero cuando están con alguna persona distinta tratan de hablar español. Al encontrarnos en esta situación nos dimos a la tarea de aprender algunas oraciones y frases para poder agradecerles lo que hacían por nosotros.
Por la tarde, después de la comida, teníamos la catequesis con los niños, jóvenes y adultos, y para concluir, la santa misa presidida por el P. Mares. Por la noche, después de haber cenado unos ricos tamales envueltos en hoja de plátano y haber saboreado una rica taza de café, nos retirábamos para rezar nuestras oraciones, en ellas agradecíamos a Dios el trabajo realizado en el día y por las familias que habíamos encontrado.
Habiendo concluido nuestro trabajo en “Las Chacas” y habiendo regresado a Santa Cruz, el P. Gerardo pidió algunos que se quedaran en la parroquia para enseñar a algunos jóvenes a tocar guitarra y para formar un coro, todo esto para hacer más participativa la misa dominical. Para esto Víctor, Dagoberto y Erasto se quedaron en la parroquia y los demás nos dirigimos a la comunidad de “La Laja”, para estar allá una semana realizando el mismo trabajo que se realizó en “Las Chacas”.
Como conclusión podemos decir que estos 23 días de misión fueron maravillosos porque compartimos nuestra fe con la gente sencilla y dejaron una marca en nuestra vida. Todo esto en un ambiente bonito por su vegetación y variedad de colores, a pesar de los contrastes con el clima pues tuvimos días calurosos y días lluviosos.
Por este medio; queremos también agradecer a los PP. Ángel Milán y Gerardo Olmos su hospitalidad y cordialidad. Que nuestro Santo patrono y fundador sigan bendiciendo sus trabajos realizados con aquellos hermanos nuestros. Dios los bendiga.


