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En este jubileo de los cincuenta años de fundación de nuestra comunidad xaveriana de Guadalajara, agradecemos a Dios y a tantas personas de buena voluntad por esta historia misionera xaveriana en nuestra tierra. Muchos han sido la personificación concreta de la Divina Providencia Misionera. Dios sigue llamando a jóvenes mexicanos para llevar su Evangelio hasta los últimos rincones de la tierra entre aquellos que no lo conocen. Confiamos en una mayor respuesta pronta y generosa por parte de nuestros jóvenes de hoy. Reconocemos nuestra pequeñez, nos abrimos a la presencia y fuerza del Espíritu que sigue animando a nuestra familia xaveriana.

En esta celebración, renovamos nuestra vocación misionera al estilo de San Francisco Xavier, guiados por nuestro fundador, san Guido María Conforti. Asumimos un mayor compromiso ante la belleza de nuestra vocación misionera para que sea por todos conocido y amado, nuestro Señor Jesucristo. Desde lo profundo de nuestro corazón, nuestra gratitud a Dios, a nuestra Madre Santísima de Guadalupe y a todos ustedes nuestros familiares, amigos y bienhechores.