La tradicional Kermesse de los Misioneros Xaverianos que normalmente se celebra el segundo domingo del mes de noviembre, inició hace más de cuarenta y cinco años. Al comienzo fue organizada por el grupo juvenil del seminario y por algunos laicos que llenos de entusiasmo y espíritu misionero querían apoyar a las misiones; posteriormente fueron los padres y los seminaristas que tomaron en mano la logística y organización tanto de los puestos de comidas como de los juegos, entretenimiento y diversión.
En los primeros años, el seminario tenía bastantes vocaciones, había manos abundantes para montar los puestos, decorar el seminario y preparar los alimentos. En ese tiempo la kermesse era muy modesta, con pocos puestos de comida, algunos juegos mecánicos que se rentaban, el espectáculo o variedad lo presentaban los seminaristas o algunos voluntarios. La casa de los espantos y la discoteca, en aquella época tenían mucha aceptación tanto por los niños como por los jóvenes.
Un atractivo de la kermesse, fue por muchos años el concurso a reinas de las kermesse, tanto infantiles como juveniles; esta actividad significaba un gran apoyo para el seminario. Otra actividad era el bazar navideño; dada la cercanía del período navideño, se ofrecían muchos productos acordes para esta época. Otro momento muy esperado, era la rifa de las canastas navideñas.
Con el paso de los años, el bazar evolucionó y desde hace veinticinco años, en el mes de junio se instala por cuatro semanas en los pasillos del seminario. Es a partir de las donaciones de regalos, de cosas nuevas o usadas en buen estado que las personas traen al seminario, que esta actividad significa igualmente un aporte económico muy importante para financiar la kermesse.
Desde hace diez años, se dio un cambio a la actividad de candidatas a reinas y se inició la campaña misionera, en conjunto con el grupo de catequistas, niños y adolescentes inscritos en el centro de catequesis del seminario. A lo largo de cinco semanas se organizan actividades (ventas, rifas, recolección de latas, donaciones, etcétera), buscando que los participantes tengan conciencia de ser misioneros de acción y de corazón.
La kermesse ha ido evolucionando; actualmente son 35 puestos de comida para todos los gustos, además de los juegos para chicos y grandes, y de las 24 canastas navideñas que se rifan. El espectáculo se ha ido profesionalizando con los años, la oferta artística es muy variada: danzas, bailes regionales, cantos y magia, con el más alto nivel para dar a las familias alegría y entretenimiento.
Muchas personas siguen participando con mucha generosidad y buena voluntad para hacer posible este evento, algunos de ellos casi desde el inicio: la señora Luchita Corona en los hot dog, la familia Barba en las tortas y tostadas, los señores Parra Alonso y Carmelita junto con Conchita en las enchiladas, la familia Arenas con el pan casero, la señora Isa de Rosales con el bazar. Sin duda, es admirable la generosidad de tantas personas que trabajan en beneficio de las misiones. Dios les recompense con bendiciones tanto bien.

