En estos momentos de cuarentena a causa del Coronavirus, estamos también llamados a reflexionar sobre nuestra existencia y nuestro mundo. Cada 22 de abril se nos invita a pensar sobre el cuidado que debemos tener hacia nuestro planeta pues en ella vivimos, de ella nos alimentamos, por eso nuestros antepasados la llamaban la Madre Tierra.
Este día dedicado a nuestro planeta se inició en 1970, por iniciativa de Gaylord Nelson quien en ese tiempo era senador de los Estados Unidos. Es decir que desde hace 50 años ya se escuchaban voces que pedían más respeto para nuestro planeta tierra, sin embargo, no todos los seres humanos hemos sido conscientes de esta responsabilidad. Incluso hace cinco años, el Papa Francisco, en su encíclica Laudato Sii nos invitaba a cuidar de la Creación de Dios. Por lo tanto, hay que seguir esforzándonos para que todos seamos conscientes del cuidado que debemos tener en favor de nuestra Casa Común.
Esta pandemia del covid-19 nos está ayudando a comprender que, con la cuarentena, en las grandes ciudades el aire está más limpio, las aguas de las playas se han vuelto cristalinas, los animales han recuperado los espacios que el hombre les ha robado. En resumen, la Madre Tierra está tomando un respiro mientras los seres humanos están en sus casas.
Son muchas las acciones que se promueven en este día, pero ojalá se extendieran durante todo el año, por ejemplo, sembrar árboles, separar la basura, limpiar los mares y sus playas, consumir menos electricidad, cuidar el agua, etc. Es cierto que en estos momentos no podemos salir a sembrar árboles, pero sí podemos hacer algo que quizás ni nos imaginamos que puede ayudar mucho a nuestro planeta y es ¡borrar nuestros viejos e-mails! Sí, así es, aunque usted no lo crea, esos viejos mensajes que escribimos o nos mandaron hace muchos años y que no hemos vuelto a leer, están ocupando espacio en alguna computadora que se encuentra en alguna parte del mundo y que está gastando electricidad las 24 horas del día, 365 al año para que, por si acaso, los busquemos y aparezcan ante nuestros ojos en un par de clicks. Esto está consumiendo mucha energía inútilmente, está contribuyendo al calentamiento global. Por eso borrarlos significa ayudar a nuestro planeta. ¿Se imaginan si cada uno de nosotros hiciéramos eso hoy? ¡Cuánta energía ahorraríamos para el bien de la humanidad!
Pongamos pues nuestro granito de arena para contribuir al cuidado de nuestra Madre Tierra, para que sigamos disfrutando de sus paisajes, para que las selvas sigan dándonos ese oxígeno tan necesario para vivir. Recordemos que Dios no nos puso en este mundo para que lo destruyéramos, sino para que continuemos la Creación.




