El nacimiento de Cristo es para nosotros los católicos un acontecimiento de alegría, de fe y de esperanza. De alegría porque celebramos la vida, así como en una familia el nacimiento de un hijo es motivo de alegría, así hoy Dios nos alegra con el nacimiento de su Hijo.
Es un acontecimiento de fe porque todo se ha realizado según la voluntad de Dios, no es una obra humana, aunque haya necesitado del consentimiento humano: de María y de José. Por ello la Navidad nos invita a ser humildes y así poder aceptar los designios de Dios en nuestras vidas, de igual manera nos invita a ser obedientes para cumplir con la voluntad de Dios. José quería abandonar a María en secreto, pero terminó obedeciendo a Dios; María dijo “hágase en mí según tu palabra, yo soy la esclava del Señor”. También la Navidad es entrega, así como Jesús se entregó por nosotros para que alcanzáramos la salvación, así también tenemos que entregarnos a Dios para anunciarlo al mundo entero.
La Navidad es esperanza. Dios no despreció nuestra humanidad, al contrario, la tomó para unirla a su divinidad. Quiso nacer pobre para enseñarnos que la pobreza no es un obstáculo para nuestra superación, sino un modo para aprender a esforzarnos, para luchar y alcanzar nuestro sueño de llegar al cielo. Jesús venció al pecado y a la muerte, pero también transformó la historia de la humanidad, tan es así que la dividió en dos por eso se dice “antes de Cristo y después de Cristo”.
Con el nacimiento de Cristo Dios nos abre las puertas de la felicidad en la tierra y en el cielo, todo depende de cómo lo recibamos. En cada Navidad Dios nos da la oportunidad de alcanzar lo mejor de esta vida y su Reino eterno. Démosle pues también a Él la oportunidad de entrar en nuestros corazones para alcanzar la alegría y la paz en nosotros mismos, en nuestras familias y en el mundo entero.
En nombre de los Misioneros Xaverianos de México les deseamos una muy ¡FELIZ NAVIDAD! ¡QUE EL NIÑO DIOS LOS BENDIGA HOY Y SIEMPRE!