Misioneros Xaverianos en México

Demos el primer paso

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Del 6 al 11 de septiembre pasado, el papa Francisco llevó a cabo la visita pastoral a Colombia. Este país cafetero ha vivido en los últimos tiempos, una fuerte oleada de violencia que ha dejado heridas y un profundo dolor en su gente, un enfrentamiento guerrillero que ha buscado formas de llegar a lo que todos los colombianos anhelan, una paz duradera.

El reconocer la necesidad de paz para los colombianos es reconocer al mismo tiempo a los agresores, es decir, darse cuenta de que el egoísmo, el rencor y el deseo desenfrenado de poseer todo, a costa de los de- más, llevan al sufrimiento del pueblo de Dios. La cultura del perdón y de la reconciliación es un proyecto que el papa Francisco nos propone a todos los católicos y además, buscar frenar lo que atente con una lógica que destruya la vida, como expresó: “no es posible convivir en paz sin hacer nada con aquello que corrompe la vida y atenta contra ella”. Asimismo, es necesario señalar que la Iglesia católica en Colombia busca crear formas de diálogo para establecer lazos de unión que lleven a este anhelado proceso de reconciliación, ya que la brecha se va haciendo más larga si cada uno no comienza a reconocer la necesidad de perdonar y sentirse perdonado, más aun, cuando una larga guerra ha distanciado a las personas. Es necesario entender que el perdón es liberador, por esta razón el Papa dirigió estas palabras al pueblo colombiano y que también deberíamos hacer caso los mexicanos: “a nosotros se nos exige generar «desde abajo» un cambio cultural: a la cultura de la muerte, de la violencia, respondemos con la cultura de la vida, del encuentro”.

La cultura de salir al encuentro del otro, del extender la mano al que lo necesita, de vislumbrar una paz sin balas al aire, será el camino que se debe construir. La Iglesia católica es promotora de paz, esta surge del corazón y se concretiza en acciones cotidianas. Por eso mismo, como expresó el Papa, “sigamos caminando juntos cada día para ir al encuentro del otro, en busca de la armonía y de la fraternidad. No podemos quedarnos parados”, “debemos dar el primer paso”, como decían los carteles que hicieron con motivo de esta visita. Pues, ver la maldad y no hacer nada, quedarse parados ante la realidad que nos interpela y dejar la solución a otros, no es una actitud cristiana, pues el creyente debería tener ante todo una fe activa que no descarga su responsabilidad en los demás.

Cristo nos enseña a creer en el perdón y en la reconciliación, que el Dios de la vida ilumine nuestras obras y nos impulse a ser constructores de paz.