Mercaderes de aldeas

Por varias semanas Pepe se ha seguido preguntando el porqué de tantos migrantes y refugiados en el mundo, ha intercambiado opiniones y comentarios sobre el tema con amigos y compañeros. De entre ellos, su amiga Mary le ha hablado de una canción que le lleva a tener sentimientos encontrados. Es de la época de tus tatarabuelos – le ha dicho con cierta ironía a Pepe– pero es muy intensa, se llama “Lamento Boricano”.

Pepe la ha escuchado y la repite por momentos en su mente. La canción inicia con un tono alegre y optimista, habla de un jibarito (campesino) vendedor de mercancías, quien se dirige al pueblo para vender su carga. Al pasar el día se desilusiona por la pobreza que rodea al poblado. Por la tarde, incapaz de vender su producto, regresa a casa con una profunda nostalgia.

La escena es muy común, en muchos rincones de nuestra patria y de nuestro mundo, cientos de miles de personas dejan sus aldeas y pueblos en busca de un futuro mejor. Pueblos completos que se van quedan do desprotegidos y ven afectada su forma de subsistencia. Pequeños productores y mercaderes de aldeas ven cómo el ingreso que pudieran percibir por la venta de sus productos o por largas y extenuantes jornadas de trabajo, debido a las grandes empresas, los deja casi desprovistos para satisfacer las necesidades de sus familias.

La realidad se ha ido transformado y ellos se han quedado fuera de un mundo hecho mercado, donde las desigualdades se hacen cada vez más extremas. Basta dar una mirada al informe anual que a inicios del 2017 la OXFAM (www.oxfam.org), una organización no gubernamental presente en varios países del mundo, en el cual se señala que la súper concentración de riqueza sigue imparable. Es obvio que se sigue dando un marcado crecimiento económico, pero que desgraciadamente está beneficiando de manera desbordada a quienes más tienen.

Paradójicamente, la gran mayoría de ciudadanos de todo el mundo y especialmente los sectores más pobres, se están quedando al margen de ese crecimiento económico. El análisis de esta organización, como también a juicio de muchos analistas de la economía contemporánea, nos dice que vivimos un sistema de producción y distribución de bienes que sigue un modelo depravado, “los principios que rigen su funcionamiento nos han llevado a esta situación que se ha vuelto extrema, insostenible e injusta”.

Durante las últimas décadas cientos de millones de personas han salido de la pobreza extrema en el mundo, un gran logro de la humanidad. Sin embargo, el programa mundial de alimentos (http://es.wfp.org/-sufren-hambre-pma), revela que 795 millones de personas padecen hambre en el mundo, ¡uno de cada 9 habitantes del planeta! Son muchos aquellos que, por la tarde casi con las manos vacías, vuelven a casa, con sus sueños destrozados.

Pepe le dice a Mary que la canción le ha parecido muy interesante, pero ella le contesta que no basta con cantarla y lo cuestiona: ¿Tú, como ayudas a los campesinos y pequeños artesanos de tu entorno? A lo que Pepe responde: Y tú, ¿crees que nosotros realmente podemos hacer algo?





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