PROGRAMACIÓN COMUNITARIA: PLAN DE DIOS, PROYECTO DE LOS HOMBRES

Dentro de las categorías que jalonan el inmenso campo lexical de los religiosos, figura la famosísima expresión “programación comunitaria”, que puede entenderse de entrada como “καιρος” (Kairos) es decir tiempo favorable, tiempo de Dios, oportunidad.

Más específicamente, la programación es un tiempo durante el cual los miembros de una comunidad, guiados por la acción del Espíritu Santo, dedican unos días de trabajo para proyectar las distintas actividades que van a realizar y en las cuales irán dándose cuenta de la presencia de Dios en sus respectivas vidas en el transcurso del año. La programación comunitaria, no es una iniciativa solamente humana, sino que es un intento de descubrir lo que Dios quiere de cada uno, para cumplir su voluntad.

En el caso particular de la comunidad del Teologado Internacional Xaveriano san Francisco Xavier de México, la mayor parte del tiempo de la programación lo hemos dedicado al binomio oración-reflexión. Otros momentos los ocupamos para otras actividades como deporte, convivencia, descanso…

La tela de fondo que adornaba los encuentros de trabajo efectivo, fue la temática sobre el Espíritu de familia que es una de las cinco constantes que componen el carisma xaveriano y que constituye su originalidad.  ¿Qué fue lo que nos motivó a elegir libremente dicha orientación?

Convencidos de que la comunidad formada por todos sus miembros, es el lugar natural donde se da el crecimiento y la vivencia misionera de la familia Xaveriana, es por esta razón que, durante este año, queremos priorizar el Espíritu de familia que nos ayude a seguir el camino de la fraternidad y dar testimonio de nuestro carisma, para tener una comunicación interpersonal sincera y espontánea,  reconocer la centralidad de Cristo que nos lleve a opciones apostólicas prioritariamente hacia las ‘periferias existenciales’.

Vivir el Espíritu de familia también nos exige comprometernos con dedicación y entusiasmo a cumplir nuestros deberes comunitarios, de estudio teológico y de atención apostólica hacia todos, avivando un estilo misionero de vida para alcanzar una sólida y serena identidad de hermanos y discípulos del Señor.

Queremos que la alegría, signo infalible de la presencia de Dios, prevalezca en el estilo de vida de nuestra comunidad, por este motivo, trataremos de vivir un discernimiento evangélico permanente que nos lleve a una mayor transparencia, para poner con espontaneidad todo en común.

El hecho de vivir en una comunidad intercultural, es una oportunidad que se nos presenta como criterio de discernimiento vocacional, que debe iluminar todo camino formativo, pues nos ayuda a comprobar nuestra capacidad de aceptación del otro que es diferente y facilita la mutua aceptación.

Como comunidad del Teologado, esperamos que la vivencia del Espíritu de familia nos ayude a cumplir la Voluntad de Dios y recibamos numerosas bendiciones que brotan de nuestra sequela Cristi fiel

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